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San Raimundo de PeƱafort

c. 1175-1275

San Raimundo de Peñafort, c. 1175–1275
Día festivo: 7 de enero

Muchas de las leyes de nuestra Iglesia se basan en los Diez Mandamientos. Las leyes que están escritas para la Iglesia se llaman “leyes canónicas”. San Raimundo de Peñafort era un sacerdote que estudió la ley canónica. Había muchas leyes canónicas, pero no estaban organizadas en un solo lugar. El Papa le pidió a Raimundo que pusiera todas las leyes canónicas en un solo libro. Tuvo que asegurarse de no repetir ninguna ley. ¡Fue una tarea enorme! Cuando todas las leyes estuvieron en un libro, San Raimundo se convirtió en la cabeza de la Orden de los Dominicos. Vivió hace unos 800 años.

Comenten: ¿Cómo sigues los Diez Mandamientos?

Actividad
Código de Derecho Canónico
Inteligencia múltiple: Lógica-matemática / Lingüística-verbal

Busquen en línea el Código de Derecho Canónico. Pueden encontrarlo en la página web del Vaticano o bajar un PDF desde cualquier otro sitio que lo tenga disponible.

  • Pidan a su hijo que escanee el documento y encuentre cuántas leyes de la Iglesia, o leyes canónicas, hay. (1752)
  • Pregunten: ¿En qué año se hizo efectivo el nuevo (revisado) Código de Derecho Canónico? (1983)
  • Pregunten: ¿Cuál Papa presentó el nuevo Código? (El Papa San Juan Pablo II)
  • Pregunten: ¿Por qué crees que la Iglesia tiene tantas leyes?
  • Dejen que su hijo responda abiertamente esta última pregunta. Luego, comenten lo que ustedes piensan y/o explíquenle (en sus propias palabras) por qué es importante, basándose en el siguiente texto del Código:

“... el Código de Derecho Canónico es absolutamente necesario para la Iglesia. En efecto, puesto que ella está constituida como un cuerpo social y visible, también tiene necesidad de normas para que su estructura jerárquica y orgánica resulte visible; para que el ejercicio de las funciones que le han sido confiadas divinamente, sobre todo la de la sagrada potestad y la de la administración de los sacramentos, se lleve a cabo de forma adecuada; para que promueva las relaciones mutuas de los fieles con justicia y caridad, y garantice y defina los derechos de cada uno; y, finalmente, para que las iniciativas comunes, en orden a una vida cristiana cada vez más perfecta, se apoyen, se refuercen y promuevan por medio de las normas canónicas”.